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La primera lección

Fue una noche típica en el restaurante local, donde el emblemático logotipo rojo y blanco de Wendy brillaba en la ventana. La joven adolescente, apenas 18, miró nerviosamente mientras tomó su primer trabajo. Sentía una presencia detrás de ella, un cambio en el aire que hizo que su piel se arrastrara. Volviendo, ella lo vio de pie allí, una figura imponente con una cara que podía hacer llorar a un ángel, y los ojos que tenían profundidades que no podía empezar a entender. Él estaba vestido impecablemente, su traje encajaba perfectamente como él le sonrió. El mundo parecía pausar por un momento como la atmósfera cargada de tensión eléctrica. Extendió su mano, y dudó por un segundo antes de colocarla en la suya. Su tacto envió shivers a su columna, encendiendo un fuego que ella no podía controlar. Ella se sintió guiada hacia el cuarto trasero del restaurante, donde el sonido de sus corazones golpeando al unísono llenó el espacio. Los próximos momentos eran un borrón de pasión y necesidad, donde nada existía excepto ellos. La levantó sobre la superficie lisa de la cama, sus movimientos deliberados y hábiles, cada uno toca una obra maestra de intimidad. Con un empuje final, la reclamó por completo, mientras gritaba su nombre, perdió en el remolino del deseo. El mundo exterior podría haber sido sólo otro día ordinario, pero para ella, fue un momento grabado en la memoria — su primera lección verdadera en sentirse vivo.